MI VERDADERO YO



Más simple, imposible.






IN MEMORIAM





" Hablar de la contribución de las razas humanas a la civilización mundial podría causar sorpresa en una serie de capítulos destinados a luchar contra el prejuicio racista. Sería vano haber consagrado tanto talento y tantos esfuerzos en demostrar que nada, en el estado actual de la ciencia, permite afirmar la superioridad o inferioridad intelectual de una raza con respecto a otra, si solamente fuera para devolver subrepticiamente consistencia a la noción de raza, queriendo demostrar así que los grandes grupos étnicos que componen la humanidad han aportado, en tanto que tales, contribuciones específicas al patrimonio común. Pero nada más lejos de nuestro propósito que una empresa tal, que únicamente llevaría a formular la doctrina racista a la inversa. Cuando se intenta caracterizar las razas biológicas por propiedades psicológicas particulares, uno se aleja tanto de la verdad científica definiéndolas de manera positiva como negativa. No hay que olvidar que Gobineau, a quien la historia ha hecho el padre de las teorías racistas, no concebía sin embargo, la «desigualdad de las razas humanas» de manera cuantitativa, sino cualitativa: para él las grandes razas primitivas que formaban la humanidad en sus comienzos —blanca, amarilla y negra— no eran tan desiguales en valor absoluto como diversas en sus aptitudes particulares. La tara de la degeneración se vinculaba para él al fenómeno del mestizaje, antes que a la posición de cada raza en una escala de valores común a todas ellas. Esta tara estaba destinada pues a castigar a la humanidad entera, condenada sin distinción de raza, a un mestizaje cada vez más estimulado. Pero el pecado original de la antropología consiste en la confusión entre la noción puramente biológica de raza (suponiendo además, que incluso en este terreno limitado, esta noción pueda aspirar a la objetividad, lo que la genética moderna pone en duda) y las producciones sociológicas y psicológicas de las culturas humanas. Ha bastado a Gobineau haberlo cometido, para encontrarse encerrado en el círculo infernal que conduce de un error intelectual, sin excluir la buena fe, a la legitimación involuntaria de todas las tentativas de discriminación y de explotación. "

De Raza e historia
Claude Lévi-Strauss (Bruselas, 28 de noviembre de 1908París, 30 de octubre de 2009)


FRAGMENTO

"Ese otro que está en mí, que soy yo y no soy yo, que lo vivo y que me vive; eso es lo que quiero llamar ahora el alma.
En cierta manera, al ser un otro, mi alma puede resultarme algo lejano, desconocido, desconcertante".

Constantino Carvallo Rey


EL ENGENDRO


Mi obsesión por las imágenes me lleva a intentar hacer algo productivo con todas estas madrugadas "desperdiciadas". Un nuevo espacio para recomendar aquello que me toca. Si tienen recomendaciones o cosas suyas que mostrar, bienvenidos sean los links.



PETISAS

Nos hacían unas trenzas ajustadísimas.
Chinas nos dejaban.

ESPAÑA

Y su luz informe
pero familiar.

Allá está mi hermana, luminosa.
Y David, que la ilumina.

DREAMS

Me dieron ganas de jugar.

(Y de ser mamá).




Dreams of flying de Jan Von Holleben

ENTREVISTA EN BUENOS AIRES

Charly García entrevista a Elsie Ralston para la revista Rolando Stone
Domingo 24 de enero de 1987, 11:00 am

CG: ¿Y vos de dónde saliste?
ER: Me dijeron que ibas a entrevistarme.
CG: ¿Yo?, ¿hacer una entrevista?
ER: Así me dijeron mis papás al dejarme acá. Bueno, de hecho mi papá está esperando afuera, dice que estás loco.
CG: ¿Y quién será tu papá para decir eso de mí? ¿Tienen idea quién soy yo?
ER: Sí, eres el que canta Chipi Chipi. Mi hermana dice que te ama; yo no tanto. Tengo 5 años.
CG: 5 años tenés...
ER: Síp, y mi papá me dio este paralizer por si te me acercabas mucho.
CG: Claro, claro. Bueno Elsie, vamos a tomarnos algo... ¿Una cerveza?
ER: ¡Bueno!
CG: Entonces, decime ¿qué hacés por la vida? ¿a qué te dedicás?
ER: Voy al nido sin uniforme y me gusta la costura.
CG: Genial, genial, vas a ser una gran modista cuando grande.
ER: No. Voy a ser paleontóloga, o monja, o heladera.
CG: ¿Monja?, ¿Estás loca?
ER: No sé, pero tengo una tía monja que me regala ostias cada vez que la visito... La tía Sarita. Es viejiiiiiiita, viejiiiita. Más viejita que tú incluso.
CG: Ya, basta con eso, a mí se me ve mucho mayor de lo que soy. Y si supieras de lo que soy capaz... Pero veo el bigote de tu papá a través de la cerradura, así que mejor no te cuento. Decime Elsie, ¿tenés hermanas? ¿mayores? ¿sos de Lima no? Allá venden mis dulces favoritos, jajaja.
ER: Sí, tengo 3 hermanas mayores, Andrea, Elisa y Rebeca. Mi tío es dueño de Field, la fábrica de chocolates, si quieres cuando vayas la visitamos, es lindo cuando voy, me pasean en un carrito por todos lados y visito a todos y todos me regalan cosas y es lindo porque me pasean en carrito y los visito a todos y ¡todos me dan chocolates!
CG: Ya, calmate. ¿Y tus hermanas cuántos años tienen?
ER: Ah, voy con mi abuelita a Field. Tiene un carro con un sticker que dice "el cassette ya ha sido robado, no se moleste".
CG: Sí, qué linda sos, la abuelita también. Pero decime, tus hermanas...
ER: Dodó le digo a mi abuelita.
CG: 5 años tenés...
ER: 5 y medio.
CG: Mirá la hora nena, es tarde para vos.
ER: Son las 11:15 am
CG: Sí, sí veo. Andá Elisa, ya es tarde.
ER: Me llamo Elsie.
CG: Sí, sí. Uy, sonó el teléfono... Aló, ¡abuelita de Elsie! Sí, su nieta está acá, pero ya baja, no se preocupe.
ER: Mi abuela está en Lima.
CG: ...
ER: ¿Charly?
CG: ...
ER: ¿Charly García?
CG: ...
ER: ¿Estás vivo todavía?
CG: ...
ER: Papi vamos. La entrevista ha terminado.




TIEMPO ENTRE MANOS

Literalmente.




ENTREVISTA EN NUEVA YORK

Woody Allen entrevista a Elsie Ralston para la revista Etiqueta Cero
Sábado 10 de octubre de 2009, 4:16 a. m.

WA: hi Elsie
ER: oh my god, it's really you!
WA: of course it's me, who else would stay up so late to please your ego?
ER: I guess you are right...
WA: duh, you think?
ER: ok, ok.
WA: so what's up?
ER: is it going to be in english all the time?
WA: I don't speak spanish as far as I remember...
ER: ok then.
WA: where were we?
ER: dunno... I liked that sentence though, "where were we", is it grammatically correct?
WA: ok, look kiddo, are we going to do it or not?
ER: you tell me, Woody... Oh gosh, I just adore saying your name, Woody. Such a cool name you have, Woody. Aw! what a big piece of wood you got there, Woody! My friend Andrea would write it down like "Wudi", or "Gudi"... "Gudi Alien" she would say...
WA: oh my... Ok, ok you bawdy peruvian, I thought it could be funny to joke around my old sexual habits, but you are not interested.
ER: What?
WA: "ok kiddo... are we going to do-it?"
ER: oh... I see. Not so funny in fact, Woody.
WA: Elsie, our interview is going badly. I'm going to try something lame, but still, everybody loves me so it will rock. Tell me the first thing that comes to mind after I say the following words: Man
ER: you
WA: Elsie
ER: me
WA: wood
ER: penis
WA: penis
ER: you
WA: you
ER: me
WA: genious
ER: you
WA: stupid
ER: you
WA: horse
ER: penis
WA: cat
ER: me
WA: furry
ER: cat
WA: hairy
ER: you
WA: glasses!
ER: you!
WA: fingers!
ER: you!
WA: awww!
ER: sex!
WA: no, I wasn't expecting a word, it's an expression Elsie, you are impossible!
ER: are you leaving, Woody?
WA: yes I'm leaving!
ER: but I thought it was going great, Woody.
WA: ...
ER: Woody?


SOLA CONTRA TODOS



... Je ne sais pas, il faut que je me trouve une raison,
un prétexte, au hazard,
n'importe quoi pour avoir envie de tenir encore 20 ans jusqu'à ma mort...



NAMELESS THINGS




A bad dream shook me in my sleep
and I woke up sweating
ran through the dark to the shower
already forgetting
tried to think good thoughts
trying to find my way clear
let the room fill with steam
traced pictures on the mirror.

Ghosts and clouds and nameless things
squint your eyes and hope real hard
maybe sprout wings.

I clawed my way to the living room window
stood there in the cold
the last bits of my dream like figures in the distance
hard to hold
I thought of old friends
the ones who'd gone missing
said all their names three times
phantoms in the early dark
canaries in the mines.

Ghosts and clouds and nameless things
squint your eyes and hope real hard
maybe sprout wings.

El ÁNGEL ÁNGEL


Y el mar fue y le dio un nombre
y un apellido el viento
y las nubes un cuerpo
y un alma el fuego.
La tierra, nada.
Ese reino movible,
colgado de las águilas,
no la conoce.
Nunca escribió su sombra
la figura de un hombre.



Rafael Alberti

LIBET WAS WRONG?


¿Qué es la conciencia y cómo funciona?



Es algo que me tiene algo obsesa, y el siguiente texto, tomado de esta página, me ha iluminado.


One of the most frequently visited pages on Conscious Entities is this account of Benjamin Libet’s remarkable experiments, which seemed to show that decisions to move were really made half a second before we were aware of having decided. To some this seemed like a practical disproof of the freedom of the will - if the decision was already made before we were consciously aware of it, how could our conscious thoughts have determined what the decision was? Libet’s findings have remained controversial ever since they were published; they have been attacked from several different angles, but his results were confirmed and repeated by other researchers and seemed solid.

However, Libet’s conclusions rested on the use of Readiness Potentials (RPs). Earlier research had shown that the occurence of an RP in the brain reliably indicated that a movement was coming along just afterwards, and they were therefore seen as a neurological sign that the decision to move had been taken (Libet himself found that the movement could sometimes be suppressed after the RP had appeared, but this possibility, which he referred to as ‘free won’t ‘, seemed only to provide an interesting footnote). The new research, by Trevena and Miller at Otago, undermines the idea that RPs indicate a decision.

Two separate sets of similar experiments were carried out. They resembled Libet’s original ones in most respects, although computer screens and keyboards replaced Libet’s more primitive equipment, and the hand movement took the form of a key-press. A clock face similar to that in Libet’s experiments was shown, and they even provided a circling dot. In the earlier experiments this had provided an ingenious way of timing the subject’s awareness that a decision had been made - the subject would report the position of the dot at the moment of decision - but in Trevena and Miller’s research the clock and dot were provided only to make conditions resemble Libet’s as much as possible. Subjects were told to ignore them (which you might think rendered their inclusion pointless). This was because instead of allowing the subject to choose their own time for action, as in Libet’s original experiments, the subjects in the new research were prompted by a randomly-timed tone. This is obviously a significant change from the original experiment; the reason for doing it this way was that Trevena and Miller wanted to be able to measure occasions when the subject decided not to move as well as those when there was movement. Some of the subjects were told to strike a key whenever the tone sounded, while the rest were asked to do so only about half the time (it was left up to them to select which tones to respond to, though if they seemed to be falling well below a 50-50 split they got a reminder in the latter part of the experiment). Another significant difference from Libet’s tests is that left and right hands were used: in one set of experiments the subjects were told by a letter in the centre of the screen whether they should use the right or left hand on each occasion, in the other it was left up to them.

There were two interesting results. One was that the same kind of RP appeared whether the subject pressed a key or not. Trevena and Miller say this shows that the RP was not, after all, an indication of a decision to move, and was presumably instead associated with some more general kind of sustained attention or preparing for a decision. Second, they found that a different kind of RP, the Lateralised Readiness Potential or LRP, which provides an indication of readiness to move a particular hand, did provide an indication of a decision, appearing only where a movement followed; but the LRP did not appear until just after the tone. This suggests, in contradiction to Libet, that the early stages of action followed the conscious experience of deciding, rather than preceding it.

The differences between these new experiments and Libet’s originals provide a weak spot which Libetians will certainly attack. Marcel Brass, whose own work with fMRI scanning confirmed and even extended Libet’s delay, seeming to show that decisions could be predicted anything up to ten seconds before conscious awareness, has apparently already said that in his view the changes undermine the conclusions Trevena and Miller would like to draw. Given the complex arguments over the exact significance of timings in Libet’s results, I’m sure the new results will prove contentious. However, it does seem as if a significant blow has been struck for the first time against the foundations of Libet’s remarkable results.

SHEEP HAPPENS

Compañeros patronales.


NO HAY MEJOR

LA ÚLTIMA MORERA


Mi barrio solía estar plagado de moreras que permitieron que mi adolescencia tuviera un halo bucólico. Pasaba de acera en acera con comodidad sintiendo que venía una, otra, otra. Parecían portadoras de mi creciente mundo. Acá me besó, a unos metros de esa me tocaron; por allá, casi donde ya no hay más árboles, lloré una vez.

Algunas personas obtienen un sentimiento gratificante de seguridad al lograr manejar un auto, una moto, bicicleta o un monociclo. Para mí esa sensación recaía en la posibilidad real de trepar un árbol, sin romperle nada a él o a mí (pero estaba garantizado que jamás saldría ilesa, claro). Llevo conmigo aún marcas ancestrales de raspones, cortes, astillas y estrepitosas caídas de descoordinada varonesa rampante.

Encuentros furtivos con gatos techeros, nidos de aves, pares de zapatillas (de esos que los traficantes de drogas cuelgan en los cables para avisar de su presencia), y las vistas, siempre las vistas. Jóvenes amantes torpes, con poca imaginación para la actividad sexual; cuarentones fofos en medias, mirándose el pene al espejo mientras se ajustaban la camisa, luego la corbata; viejitas sacándose capa, tras capa, tras capa de ropa; oliendo los fustanes para determinar si necesitan ser lavados o una buena oreada podía ser suficiente. Ellos eran mis amigos. En ellos pensaba antes de dormir, y los imaginaba durante el día al mirar por la ventana del salón de clase.
Incluso les había inventado nombres. La viejita en la casa vieja de la esquina, esa que se obsesionaba con limpiar la cornisa de la ventana, se llamaba Endora. Era un nombre antiguo pero con carácter y la sensualidad suficiente. Claro que no ella era nada sensual, de hecho siempre supe que le iría mejor un nombre como Juana, pero no se lo pondría porque de una u otra forma, estaba convencida de que ella limpiaba la cornisa para dejarse ver más y acompañarme un poco en mis solitarias tardes después del colegio; por ende yo estaba en deuda, y al menos mi imaginación debía esforzarse por enaltecerla.
Endora nunca me miró directamente. No creo que le fuera posible ya que usaba lentes para todo, se los cambiaba a cada rato. Los de leer de cerca, los de ver la televisión, los de salir a la calle, los rotos que había parchado y usaba para la limpieza y quehaceres de la casa. Pero cuando miraba por la ventana, nada, no se ponía ninguno. Era como si no tuviera deseo alguno por ver del mundo exterior, y eso por supuesto era una gran intriga y llamaba a gritos mi atención.

Esa era mi amiga Endora. Una redondez de canas azuladas, agua de azahar y polvos cosméticos Pond's, que combinaba elegantemente con un labial carmesí.

Pero no éramos sólo nosotras dos. La vida trepada en las moreras traía seres que debían serme más familiares. Había una familia a quienes bauticé como los Medina, apellido que encontraba suficientemente común como para resaltar en ellos, la profundidad de sus vidas, vistas a través de una óptica tan cotidiana y aburrida.
Margarita era hija única. Una chica de 21 años que estudiaba administración de empresas en la Universidad Alas Peruanas. No dedicó gran esfuerzo al elegir su carrera porque tenía a sus viejos presionándola, y a toda su promoción ingresando a universidades más respetadas, pero eso sí, quería hacer plata, entonces le resultó obvio que la fórmula más sencilla sería esa. Una vez en la carrera, decidió que la tomaría lo más seriamente posible, y que resaltaría entre el resto de alumnos; le sería sencillo, era lo suficientemente bonita y blanca.

La vida de Margarita transcurría entre la universidad y su novio. Paco era un chico básicamente guiado por la sorda desesperación de sus espermatozoides. Tenía 20 años y estar con una muchacha mayor (incluso un año mayor), significaba para él, el galardón más grande que se le pudiese entregar.
Tuve la magnífica oportunidad de ver cómo su relación floreció. Desde las primeras veces que Margarita lo llevó a casa y se sentaban incómodos en la sala, esperando que la madre con apariencia de vedette terminara de lavar los platos y se fuera al segundo piso de la casa, para entregarse pasionalmente a los besos más terribles que mis jóvenes ojos habían visto. Se paralizaban inmediatamente apenas algo sonaba en la casa, Margarita cogía un libro al revés y pretendía leerlo en voz alta mientras Paco se arreglaba las puntas del peinado. Y qué terrible peinado me parecía. Paco me era agradable para observar, pero jamás hubiera podido desarrollar deseo hacia él como Margarita sí lo hizo. Era una mezcla de pelos engominados, acné lustroso en la cara y la meticulosidad suficiente de arreglar su apariencia lo como para no dejar duda alguna de estar tratando con un completo homosexual. Punto aparte era que entre ellos, la cuestión el amor no quedara clara. Parecían adorarse delante de otros amigos cuando visitaban la casa de Margarita, y él era un caballero completo por las noches cuando se cruzaban con el papá que volvía molido del trabajo. Pero a solas, o se besaban, tocaban, tiraban, o miraban televisión sin siquiera comentar lo que veían. Entonces yo me preguntaba si tal vez eso era el amor, una cosa aceitosa con el soundtrack del programa miserable de Raúl Romero.
Pocas semanas después de haberlo llevado a casa por vez primera, Margarita debió convencer a su madre de que la deje llevar a Paco a su habitación. Un buen día él llego a buscarla como todos , a las 3:30pm, y ella lo recibió recién bañada, cosa que nunca ocurría. Paco estaba por acomodarse en el sillón grande de la sala, pero sintió un jalón de mochila. Era Margarita que lo invitaba a subir las escaleras. “Mi madre ha salido, pero además, me ha dejado subirte al cuarto con la condición de que sólo miremos televisión, estudiemos o conversemos, nada de toqueteos”.
Yo leía los labios de Margarita, era imposible que estuviera diciendo otra cosa. Luego los vi desaparecer de la ventana de sala y la luz de su cuarto en el segundo piso se encendió. Paco miró por unos cuantos segundos el cuarto revestido de muñecos peluches, posters de cantantes adolescentes y rosado, cantidades industriales de color rosado. Inmediatamente empujó a Margarita contra su cama y empezó a desvestirla frenéticamente. Ella estaba como una muerta dejándose hacer todo sin moverse mucho. Estaba claro que no era la primera vez, para ninguno de los dos.
Margarita tenía la capacidad de sentir cuando sus padres entraban en la casa, así que nunca divisé en la familia Medina algún incidente que fuera en desmérito de la joven pareja. De hecho después de pocos días de verlos tener relaciones sexuales de la misma forma, perdí el interés y dejé de subir a la morera durante las tardes para verlos.

Pasé a otro árbol cerca, donde 2 gatos me acompañaban hasta la noche. Parecían hermanos, y poco a poco empecé a preocuparme por lo famélicos que estaban. En principio les daba chucherías que compraba a los vendedores ambulantes, pero hubo un punto en el que otros gatos empezaron a venir y mis provisiones no eran suficientes.
Nunca los conté, pero debieron llegar a ser cerca de 18 en su apogeo. Mis comida era poca, pero mi determinación por alimentarlos creciente.
Fueron las únicas veces que mi presencia en un árbol fue notada por los transeúntes. Los gatos maullaban como bebés inquietos por comida. Y mi compromiso crecía como la cantidad de felinos a mi alrededor. Es así como una tarde, desprovista de jamones y quesos hurtados de casa, decidí alimentar a mis mininos con los pichones que dormían en el nido en la copa del árbol donde estábamos. Subí con seguridad muy poco, las ramas eran delgadas y casi no habían hojas que me cubrieran. Una pareja pasaba por debajo y la chica comentó “mira a esa niña, se va a sacar la mierda”. El novio le contestó calmado, como acostumbrado “es la loca de los árboles amor ¿no la conocías?”
Pucha… ¿La loca de los árboles? pensé... Eso me terminó de convencer y di un pequeño brinco para alcanzar el nido. Los pichones dormían. Eran feos, como fetos desollados. Merecían morir en las fauces de mis gatitos.
Bajaba despacio pensando cómo haría para alimentar una veintena de gatos con 4 miserables pichones de paloma, cuando en eso, la delgada rama que me sostenía se quebró y caí de cara al pavimento.

Una línea de sangre se acercaba peligrosamente a mi cara… Pero… espera, era mi cara contra la pista. Y un auto detenido con un gordo mirándome sorprendido. Era mi sangre que formaba un río, y mi morral tirado a varios metros.

Me tomó como 3 semanas estar en pie cómoda, y apenas lo hice, volví a la calle convencida de que mis gatos estarían muertos debajo del árbol. Camino allá, pensé en aplicar una corta visita a Margarita, esperando que hubiera descubierto un rol más activo en su sexualidad con Paco. Pero ni Margarita, ni Paco, ni sexualidad, ni ocho cuartos. Nada. Mi morera había sido cortada. No bastó esta vez con romperle las pocas ramas donde yo lograba treparme, quitarle el follaje que me cubriría durante mis largas vigilias, no. Esta vez habían cortado mi morera de raíz.

Corrí al malecón a buscar mi árbol gatuno. Cruzaba las pistas como un saltimbanqui y mis piernas eran larguísimas. Mis gatos, mis gatos. Estaba tan enfurecida en la marcha que no me di cuenta que había pasado ya la morera sin darme cuenta, Me paré en seco, media vuelta… ¿Pero cómo sin darme cuenta? Era imposible no haberla visto. Sólo significaba una cosa y no era necesario constatarlo.

El fenómeno siguió repitiéndose durante meses con todas las moreras que alguna vez me anidaron. Una por una las vi desaparecer como nubes de otro cielo. La gran mayoría no dejaba ni rastro, era yo que notaba su ausencia inmediata, pero la calle no vestía ni los restos de sus raíces; aparentemente eran huecos que llenaban rápido con cemento o reemplazaban su presencia con faroles o tachos para basura con logos enormes felicitando al Alcalde del distrito.

Pronto dejé de buscarlas. Extrañaba a mis gatos, a los Medina y a Endora, pero mi dolor era otra cosa, una fatiga muda. Enfrenté el miedo. No quería olvidar ni ser olvidada.

Hoy las palomas se portan como pollos gordos que no quieren tener hijos. Caminan en las aceras e interrumpen en paso a los transeúntes.

Endora seguro ya murió. Margarita debe estar llena de plata y Paco bailando en el programa de Raúl Romero.

Los gatos ya no salen de sus casas a embriagarse. Han esperado, mirando por la ventana, que yo llegue con mis fiambres para hacerse a los hambrientos. Pero nunca llego.
Desde mi ventana sin embargo, siento que alguien me mira.

SÓLO UN CUERPO

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Un amigo hizo una referencia a esta película más temprano y ya me puse tontorrona. ¿Cómo llego a desarrollar relaciones emotivas tan fuertes con ficciones?

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Chuck Palahniuk escribió esta novela que luego Jim Uhls adaptó a guión cinematográfico, siendo dirigida luego por el locón de David Fincher. Entre estos 3 tipos, Brad Pitt y Edward Norton, crearon la fórmula para lograr que la masa estadounidense se mire a sí misma, tal vez sin darse cuenta.
Fight Club representa con profundidad los pesados problemas de falta de significado en la sociedad estadounidense. La servidumbre al capitalismo en la tierra de la libertad; la violencia desmedida en la tierra de la justicia ; el darwinismo consumista en la tierra de la supuesta vida en comunidad; en conclusión, una realidad posmoderna que entiende todo significado como un invento cultural relativo. Jack, el hombre blanco, bien podría representar el liderazgo hierárquico del patriarcado americano. Se siente traicionado por su cultura y los falsos sueños que ha heredado.

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I was the warm little center that the life of this world crowded around.
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We are consumers, we are by-products of a lifestyle obsession. Murder, crime, poverty: these things don't concern to me. What concerns me is celebrity magazines, television with five hundred channels, some guy's name on y underwear. Rogaine, Viagra, Olestra.
..
Esta película enmarca la falta de integración del componente emocional en la identidad masculina estadounidense. El vacío cultural siempre es fácilmente llenado por la violencia, sino veamos la existencia de los ejércitos.
En suma, un film que recomiendo ver, con especial atención al guión.

ANDA POR AHÍ

¿Debería disociar mi género de mi sexo? He pensando sobre esto tanto. Lo he intentado incluso.
La respuesta era más sencilla de lo que esperaba.
Vino en un tranvía, mirando por la ventana
a pirograbarme.

Ahora me lleva
colgada en su cuello
como un amuleto.

LAS COINCIDENCIAS NO EXISTEN


Vi hace poco por primera vez el nuevo blog de mi hermana. Tiene una foto de un cuerpo de papel cuyo corazón está en su sexo.
Me vi de nuevo. En ella, tan distante.

A veces pienso que somos muy distintas. Pero sé, aún así, que diferir es una buena porción de ser iguales; porque diferimos en partes de la vida que de una u otra forma hicimos juntas.

Miro su foto del cuerpo de papel, con el corazón en el sexo y me acuerdo de este poema, inconcluso, lo pesqué del río Ucayali hace tres semanas mientras viajaba a una reserva en la selva.
Y me acuerdo de ella que también es de papel, con su mochila al hombro, enseñándome a volar cometa subidas a hurtadillas en el faro de Miraflores.


He perdido la gracia
la capacidad de escribir
me rehuyen las palabras
y mi corazón
ha encontrado otros astros con qué deleitarse.

Mi corazón que pensaba habitaba el pecho
ha nacido anodino por otros lares
viene latiendo debajo
hacia el fondo
en la ingle.

Me han mentido, he dicho
pero no
resulta que soy el único ser en la tierra
cuyo corazón está debajo
hacia el fondo
en la ingle.

Mi corazón es el glande
y esta noche ha latido como una furia
me ha traspasado
húmedo
me ha trastocado.

Mi corazón es un árbol de dos copas
y en su tronco nace mi sexo.
No soy ni hombre, ni mujer, ni mucho menos árbol.
Tengo poros, ramas, escamas.
Soy una cuenca.
Soy la persona que tengo en frente.
Soy este bote que me lleva a Contamana
y la incapacidad de escribirlo todo y guarecerlo.
Soy la incapacidad del resto de aceptarme como parte suya.
Soy todas sus incapacidades
porque soy suya.
Soy el río Ucayali sin lagartos.
Soy mi novio que me toca
y ese otro que me mira con deseo.
Soy todos ellos juntos que me desean aunque no los conozco.
Me deseo entonces,
y me odio cuando mi chico me odia,
y me hago el amor a mí misma tantas veces al día.

¿Y quién es Dios si no soy yo?
¿Quién si no mi chico, o ese otro o todos ellos?
¿Quién si no el río sin largartos, o mi hijo el lobo?
¿Es mi mano envejecida?

Dios lo toca todo como yo
ha vaciado mi cama de toda presencia para que me acueste
que me empape de cama quiere.

Dios me toca y yo lo miro
fijo, como una competencia.
Dios me aguanta la mirada
en el estanque
en la luna del auto
en el espejo.

He conocido a Dios en el espejo.
Es una chica y un chico.
Tiene una voz entrecortada
que me ríe tenue
y dice
allá
en tus arterias
sólo el corazón es un lugar perenne.

Me conocía de antes
de la mafia
le había doblado el brazo a mis enemigos
cantó conmigo cuando claudicaron.

Me había visto sentada en el pórtico
acariciando un gato de la calle,
me silbó y murmuró zandeces
tan inmaduro
tan bucólico.

Dios me ha mirado
interesado.
Quiere que le muestre mi corazón
que late húmedo
allá por las arterias
hacia el fondo
en mi glande.

SOY VOYEUR

Y he encontrado la forma perfecta.

Para estar adentro, y afuera al mismo tiempo.

CAMINO A CONTAMANA



Él deshuesa lentamente su mano
abre con ternura su gesto
una garza
ha posado encima de su vientre.

Él arranca despacio las arterias
pierde el miedo
un remolino de órganos
la molicie.

Él entiende ahora
el amor era otra cosa
un hilo informe
un puente.

Ella espera en la rivera del río
ha hecho un pocito con sus pies en la tierra
hilvana una red hermosa
los tejidos
los hallazgos
los sargazos.
Ha mirado por primera vez a su hijo
era un lobo
tenía colmilos y vino a desgarrarla.
Ha cruzado con él un canal en la selva.

(...)

Tiene colmillos mi hijo, ha dicho
tiene tetas
y bigote.
Nadie entiende su poesía,
nunca
nada
nadie.

Él es mi hijo, repite
me ha conducido en un botecito a la selva
me ha mostrado su jungla
y la que será mi tumba,
tiene un cienpiés rodeándola
regodeándose.

Él deshuesa tiernamente mis manos
acaricia al niño y me devuele preñada al río.

HALO

Detrás de la piel está la piel

Viene con un hilo serio
una voz macha que me grita
allá
en otras lindes
sólo mi pudor tiene un color verdadero

Amo el espejo
vienen en él las mujeres miles
para olerlas con ternura
atraerlas
resumirme finalmente en una


Detrás de la piel está la piel

Pero me duelen los botones
la cremayera

No puedo sino oir
este violín incrustado en mi cartera
y mi cabeza


Detrás de la piel está la piel

Despeina mi cuerpo
que es un rayo
que todos conocen

Contiene mi sonrisa
la primera sonrisa sobre la faz de la tierra

Detrás de mi piel están mis anteojos
los veo crecer
han ganado tanto
detrás de mi piel han oscurecido mis anteojos su pudor

Detrás de mi piel
un animal
una muchacha
con el pie deshuesado sobre la yerba
inocente con su corbata
colgada con sus botones.

HE VUELTO

Vienen a tropel mil mujeres a matarme
y soy sólo un varón que corre
sin zapatos y sin bigote.

Soy un chico sin pene
perseguido.

Vienen a tropel las chicas a decirme cosas
que mi pelo
mis uñas
que mi llanto que se pone sexo.

Me rascan debajo de los vellitos para relucirme
me lustran y despepitan
intentan cambiarme
yo que soy tan varón
yo que tengo tatuado el escudo en el brazo.

He pedido que me dejen
que aprecien mi belleza
as if you have any real interest in me,
como si mi manos fueran un pozo
un volcán de olores fuertes
un géiser hermoso.

IN MEMORIAM


Todo me toca, pero algunas cosas me traspasan.


Constantino y Cecilia Carvallo Rey


Es tan elegante esa cadencia especial suya, en la que intercala su masculina dureza con pequeños atisbos de introversión. Siempre quise heredar de ella esas formas, desfachatadas, bellas, de regodearse de la vida por verla con simpleza, frontalmente.

No sé bien qué hacer con esto.
Ella.
¿Y qué de ella?

EN ÓRBITA



Por eso no recuerdo nada.

INTRUSA

Mis pequeñas, grandes, revoluciones.
La mesura que se me exige de cuando en cuando.

Creo que era otra mi madera, ahora tallada.

¿BAILAMOS?

Hoy me voy de farra con mi esposa.


MORGENLIED


Esa persistencia del hombre en la piedra.
José Watanabe



Transcurren las horas como pentagramas truncos
y finalmente ha caído la noche como una pirita
roca falsa
manso golpe.

Me he visto en la pared
mi voz como una piedra pesada
mis ojos sordos como ángeles arruinados.

Soy tan joven y conozco tantos muertos
guardo su memoria debajo de las uñas
como talismanes salvajes.

Pero tú
mi chico
canción de la mañana
escuchas mis historias de fantasmas
y me besas
cocatenas las cinturas y me ahogas
te abrazas a ti mismo y me obligas a verte
arañas mis restos
este cuerpo inerte
vuelves a mirarme
inverosímil
como un niño en el zoológico
empinándose para ver la garza
solitaria en el charco.

Y tú
morgenlied
distribuyes mi pesimismo
como el peso de las bolsas del supermercado
distribuyes mi ausencia
pirograbas mi sexo.

YA BASTA



Paso por una saciedad excesiva,

un fastidio con los frutos de mi vergel.





Mi hartazgo deja una estela enorme,

furiosa.



IN MEMORIAM



Yo también moriré en Bangkok
colgada tal vez de la sábana
luminosa
acogotada por mis amantes.

LA OTRA NOCHE

Estaba yo en el vestíbulo de una casona vieja, parecida a la del Jirón Chota en el Centro de Lima, donde se les ha dado por armar conciertos últimamente.
Esta vez era una fiesta con tema: La Divina Comedia de Dante. Las especulaciones sobre porqué alguien organizaría esa fiesta, dejémoslas de lado.
Yo fui disfrazada de ángel; alas enormes de plumas blancas, vestido blanco de razo ceñido, sandalias, pelo largo, suelto, y sin paños menores, por supuesto. Las especulaciones sobre mi disfraz también podemos obviarlas.
Estuve parada como 45 minutos en el pórtico, esperando que llegue mi pareja. Supuestamente iba a vestir algo que aludiera al tema del ágape, y mas aún, que hiciera juego con mi plumífero disfraz.
Algo impaciente pregunté a varios extraños si eran mi pareja, pero sin éxito. Sólo un par me respondieron "soy lo que quieras que sea, mammmita". Dudé.
De pronto, como salido de un cartel de Mc. Donalds llega un tipo vestido de payaso y me saluda con un apretón de manos diciendo "hola amiguita, soy tu pareja de la noche". Inmediatamente le dije que debía haberse equivocado, para empezar, de fiesta, y sobre todo, de pareja. Yo esperaba a un ser mucho más alturado, con pinta de sabio, o al menos, científico loco.
El payaso insistió con un ademán dizque gracioso que hizo que se le desacomode la peluca afro tornasolada. "Te digo que soy yo amiguita", mientras hacía una especia de saltito de izquierda a derecha, acompañado de una risa burbujeante de dibujo animado.
Era una caricatura espeuznante. Cara blanca; boca roja que le tomaba gran parte de las mejillas; ojos estrellados; y cómo no, nariz de payaso. El traje parecía una paracaídas viejo, y los zapatos los tristes recuerdos de alguien que alguna vez se paró en el centro de la carpa.
Le repetí, esta vez enérgicamente, que era un error, y que por favor siguiera su camino. Pero de poco me sirvió, el payaso apretó una flor que llevaba en la solapa y me bañó con un chorro de agua la cara que yo tan cuidadosamente había maquillado para que no pareciera maquillada, como buen ángel, digamos.
En ese momento perdí el control. El tipo continuó haciéndose al gracioso con sus pequeños brincos, ahora circundándome y chirriando una risa que no advertía nada bueno.
No lo soporté más y me abalancé sobre él empujándolo fuera del pórtico de la casa. Pensé en breves segundos que lo mejor que podría hacer era dejarlo sin peluca, eso desestabilizaría su acto maniático y me dejaría en paz. Pero contra todo pronóstico, el loco ese respondió con un empujón también, mientras seguía molestándome con los chorros de agua que le salían de la solapa.
Ah no, enough is enough me dije. Siempre había querido poder cogerme a golpes con alguien y esta era mi oportunidad. Si el payaso respondía una vez más, no habría más remedio y mi blanquecino traje quedaría manchado de colores. En ese punto de la noche mi frustración por la falta de pareja para la fiesta había rebasado toda intención de entrar en ella.
Hice un gesto con las manos como para obtener un respiro que aparentmente le era necesario a él también. Pensé rápido qué hacerle que lo dejara en ridículo (ya teníamos como a quince personas alrededor alentando la pelea) y opté por uno de los primeros movimientos que aprendí de joven: el buen canilla - runtus (huevos). Un puntapie directo a la canilla derecha seguido de rodillazo karateka en la ingle... Justicia eterna.
Fui tan rápida como mi mente, ni bien estaba terminado de imaginar la escena y ya me veía cogiéndolo de los hombros para aplicar la segunda tanda de mi arte abusivo-marcial. Era obvio que si él respondía sería igual de agresivo, o no respondería del todo; finalmente yo era una mujer vestida de ángel.
Lo que le hice fue tan macabro que el payaso se postró en el suelo de dolor. Como los futbolistas que se enroscan y mecen hasta que una camilla entra a sacarlos; esa imagen tuve. Y mientras me vanagloriaba de mis capacidades futbolísticas para el foult pelotero, caminando horonda hacia la esquina de la calle a tomar un taxi e irme, aún con el disfraz limpio; el muy imbécil del payaso me dio un empellón por detrás, tumbándome de bruces al asfalto. Había grava en el suelo y me corté la cara y las manos. Ahora mi vestido estaba manchado de sangre, tierra y grasa de autos.
Los siguientes minutos transcurrieron como segundos. Tirada en el piso divisé un callejón. Era mi única escapatoria. Me levanté de un tirón y corrí adentro. El payaso me siguió, pero como estaba oscuro anduvo buscándome entre las bolsas de basura como por un minuto, cuando la calle ensordeció y lo único que pude escuchar fue mi corazón latiendo como un galope. Al tenerlo cerca no hubo más remedio, salté de la cornisa en la que me había trepado y le caí encima como un gato en celo. Él se golpeó muy fuerte la cabeza contra el piso quedando medio inconsciente, panza arriba.
Ya no había tiempo para pensar, si despertaba seguiríamos peleando, y yo francamente estaba cansada. Por eso puse mis manos en su cuello mientras la calle recobraba el sonido y maté al payaso.

HOY

Ha sido uno de esos inusuales días en los que prefiero verme desde un globo aerostático, de lejos, como para no alterar el devenir de mi vida.

A diferencia de muchos, pienso que en lugar de empezar y terminar con historias, yo sólo las empiezo, y ando tejiendo algo inconmensurable. Por suerte llega el punto en el que comprendo que no debo continuarlo sola.

Acá los resultados:

Algunas, pocas, certezas. Como me gusta.
El sabor del asfalto.
Mi paciencia infinita.
El eco de las voces de mi familia.
Haber encontrado el amor en mí misma, y en él.
La humedad de Lima.

ACÉRCATE

Ach'uyamuy.

HOY



“Y me siento disperso como un muerto dentro de su tumba.”

Rainer Maria Rilke

Ayer me fui al cementerio y salí renovada. No sé. Tal vez como para Cioran, morir es simplemente cambiar de género.

REGALO



I know there is a person
Who looks for me in her hand,
day and night,finding me,
every minute, in her shoes.
Doesn't she know that the night is buried
with spurs behind the kitchen?

I know there is a person composed of my parts,
to whom I fuse when my waist goes
galloping in its exact pebble.
Doesn't she know that the coin that appeared
with her portrait won't return to her coffer?
(...)


Sé que hay una persona
que me busca en su mano,
día y noche, encontrándome,
a cada minuto, en su calzado.
¿Ignora que la noche está enterrada
con espuelas detrás de la cocina?

Sé que hay una persona compuesta de mis partes,
a la que integro cuando va mi talle
cabalgando en su exacta piedrecilla.
¿Ignora que a su cofre
no volverá moneda que salió con su retrato?
(...)


He re descubierto a Vallejo, una vez más, como imagino me irá a pasar muchas más veces en lo que me queda de vida.

Recién hace unos años el Estado peruano asimiló que él no fue el autor intelectual del incendio en su pueblo natal. Gran cojudez a mi parecer. Fueron años de exilio durante su vida, y años de exilio durante su muerte.

IN MEMORIAM

Ha llegado la noticia como un balde de agua fría encima de todos, creo. Siempre me jacté diciendo que no me gustaba tanto cómo escribía Benedetti, al menos desde los 14 hasta los 20, niña tonta. Ahora intento desempolvarlo y encontrarle el gusto antes de irme a trabajar, pero no logro mucho.
Pienso en él y en Idea. Y me vuelvo a acordar de César Calvo. Han pasado tantos años y su muerte es igual un halo luminoso que me rompe las retinas por la mañana.
Any way. Leí este textito de la bella Helen que merece mucho más ser reproducido. De cualquier forma no sé qué me pasa, debe ser el lunes, la ausencia del ser que amo, la muerte de Benedetti.
Ahí va:
Intento desenredarme de las vueltas del edredón. Cada giro del cuerpo me devuelve al sueño durante tantos días despreciado. Abro un ojo y manoteo para ahuyentar la culpa. Suena el móvil. La realidad. Es la Eugenia para decirme que ha muerto Mario Benedetti, que lo acaba de leer en El País y ha querido llamarme en el acto. Confusión. Y otra vez en la vida, nuestras vidas. Retazos de sueños, algunos hechos tatuajes, otros silencio. Pienso en mi hermana, en nuestra adolescencia en el aquel paraíso perdido en donde todo lo que brotaba salía de un libro. A mis 15 años, ella se fue a vivir a Buenos Aires a estudiar, y se hechó un novio. Con él compartimos una pasión revolucionaria alocada, honesta y ultimante. Tanto que casi acaba con nosotros. Pero cuando todavía creíamos en esa revolución, la practicámos duramente, como se estilaba en aquella época de guerra fría. Y en esos aires gélidos, nuestro aliento de vida venía de ciertos libros, en los que encontrábamos motivos, esperanza, ilusión, razones para hacer.
En ese altar brillaba con preferencia Mario Benedetti, con su sonrisa de abuelito en bata, sus advertencias sobre las almas vencidas, su proximidad emocional y política. Sus cuentos y poesías nos daban forma, eran una suerte de credo sin dogma, perfilaban nuestras emociones y también nuestros miedos. Ahora sí salgo de la cama, intento quitarme la telaraña de la cara y busco algún libro suyo en mi biblioteca.Qué ilusa... Los pocos libros que tengo son la resaca de miles de mudanzas. Sólo tengo "Viento del exilio". Lo abro, adentro hay unas fotos de hace 20 años y la única carta de mi abuela que aún conservo. Y una dedicatoria. Es de 1987, está dirigida a aquel mi compañero de lucha. Me sorprende su final, muy de su (mi-aquella) época: "aunque creo que cada fase de nuestra vida nos marca un destino de lucha para que no seamos los futuros protagonistas de nuestros vientos del exilio."
Todo salió al revés: derrota, separación, exilio... Hoy reniego y lucho contra "las fases de la vida", "el destino", y todo ese tipo de determinismos. Pero eso es anécdota. Lo que pasó en todos estos años es la vida, con todo su silencio, solo quebrado por palabras como estas:

Entre siempre y jamás

zwischen Immer und Nie
Paul Celan

Entre siempre y jamás
el rumbo el mundo oscilan
y ya que amor y odio
nos vuelven categóricos
pongamos etiquetas
de rutina y tanteo
-jamás volveré a verte
-unidos para siempre
-no morirán jamás
-siempre y cuando me admitan
-jamás de los jamases
-(y hasta la fe dialéctica
de) por siempre jamás
-etcétera etcétera
de acuerdo
pero en tanto
que un siempre abre un futuro
y un jamás se hace un abismo
mi siempre puede ser
jamás de otros tantos
siempre es una meseta
con borde con final
jamás es una oscura
caverna de imposibles
y sin embargo a veces
nos ayuda un indicio
que cada siempre lleva
su hueso de jamás
que los jamases tienen
arrebatos de siempres
así
incansablemente
insobornablemente
entre siempre y jamás
fluye la vida insomne
pasan los grandes ojos
abiertos de la vida.

"Escribe algo en tu blog", me dijo la Eugenia. Esquivé unas lágrimas inútiles y ya está, ya es lunes y la vida va pasando otra vez más, acompasada por vientos del exilio que no entendemos, no sabemos de dónde vienen ni adónde van...
Esta noche irá a la casa de mi hermana a hacer un brindis de despida, resignada y solemnemente, como la muerte de un ser querido se merece.

LIFT

One of the first winter days.


A woman walks into her building’s elevator and, as usual, gets a bit lightheaded even before it starts. She's happy that no one got in for this time. It's supposed to go up straight to the 5th floor where she lives, but stops in the second one and a guy gets in. It’s rare to have someone going up a Sunday morning, she thinks. Usually people go up to pay the landlord on week days.The lift stops and opens its door in the middle of the 4th and 5th floor, just when she was approaching the door. It’s broken, again. And there is no possibility on going out through the little ray of light showing both floors.The doorkeeper calls to the old phone inside the cabin and lets them know that the company is going to fix it in half an hour.
“Is not so bad”, the stranger says, while he sits in the floor and puts a pair of headphones.
Anouk sits in one corner relieved of not having to sustain a conversation at 8:30 am all tired after a morning run. Calls the janitor just to be sure it will only take half an hour to fix it. Señor Medina in his particular well-mannered and horny way to speak to her says they are on their way.
After a few minutes of looking at her legs, thinking again about why women should wax if it hurts so much; the guy puts one of the headphones in her ear, without even asking, but very slowly, so she wouldn’t resist. She immediately recognizes the song “And the sun pours down like honey on our lady of the harbour, and she shows you where to look among the garbage and the flowers”.

WE ARE TEENAGERS

Or at least ocassionally behave like we are.

Se aceptan provocaciones con tal de soltar su sonrisa.



DESDE MÍ


Parce que je t'aime tellement partout en moi, Séb.


Foto de J-S L.

I TURNED INTO BLUE


Y que nadie diga lo contrario.




Me gusta saberme la cochinilla corrugada que rueda de cuando en cuando, repleta de sentimientos espinosos. Un ser insignificante que no quiere más que calcular dónde está su punta para enrollarse.
Una chanchito de vidrio, una canica.


DOMADA

Completamente


Dominada.

IN MEMORIAM

Quiero y no quiero
busco
un aire negro
un cieno relampagueante
un alto
una hora absoluta
mía ya para siempre.

Quiero y no quiero
espero y no
y desespero
y por veces aparto
con todo olvido
todo abandono
toda felicidad
ese día completo
esa huida
ese más
ese desdén entero
esa destituida instancia
ese vacío
más allá del amor
de su precario
donde su no
su olvido
esa puerta sin parel
solo paraíso.

Quiero y no quiero
quiero
quiero sí y cómo quiero
dejarlo estar así
olvidar para siempre
darme vuelta
pasar
no sonreír
salirme
en una fiesta grave
en una dura luz
en un aire cerrado
en un hondo compás
en una invulnerable
terminada figura.

Idea Vilariño (Montevideo, 1920-2009)

Hermosa. Vino de pronto para irse.

BUEN DOMINGO

Escuchen, vean esto. Se llama Black pearl de la diosa Jihae en su disco My heart is an elephant.

Deseo.

HER MORNING ELEGANCE

By Oren Lavie.





Video dirigido por Oren Lavie, Yuval y Merav Nathan.

MAS CLARA QUE EL AGUA


LA BELLEZA

No es otra cosa que un rastro.



Tríptico de Yannick Hamon, 2009.

ROY ANDERSSON

Second floor of your soul is ok for me, me dice.



Y sí que lo es.

No dejen de buscar a Andersson; es un genio, sin lugar a dudas.

STATEMENT





So what?


Photos on ffffound!

LO FANTÁSTICO-MARAVILLOSO

Mi madre creció en Huariaca, un pueblo ubicado en la provincia de Pasco.

Vivió su infancia y adolescencia entre Lima, Supe (donde pasaba los veranos con las tías Alicia y Celia, la última esposa de José María Arguedas), y por supuesto, en Huariaca, o lo que yo imagino Macondo debió ser.

Quisiera enumerar las historias que me ha contado sobre su vida allá, pero no hay justicia suficiente con lo que puedo llegar a hacer.

Hoy sólo quiero recordar una. Me contó sobre un hombre que solía pararse en la plaza a mirar el sol. Dice que nadie sabía exactamente porqué lo hacía. El asunto está en que, con el pasar de los años, mirando el sol día tras día, este hombre se quedó ciego.

No logro quitarme esa imagen de la cabeza. La encuentro de lo más bella.

Maupassant y Todorov hablaban de lo fantástico, maravilloso e insólito. Tzvetan Todorov declaraba que lo fantástico viene a ser la incertidumbre o vacilación que sienten aquellos seres que sólo conocen las leyes naturales cuando pasa algo aparentemente sobrenatural.

Eso sentí yo de chica, cuando mi madre me contó por vez primera esta historia y otras más. Como el personaje del hijo en Big Fish, cuando su padre le cuenta pasajes de su juventud; yo no podía encontrarle lógica. Ahora, a diferencia de ese personaje, y en reversa a la pérdida de candidez llegada la adultez, encuentro tan reales esas narraciones... Siento, casi, casi, que yo misma las viví.




Una tarde hace como 10 años, mamá llegó a casa con esto para mí: una fresa estrellada.

Hoy en día, ese tipo de cosas me resultan el regazo perfecto.